Me impresiona constatar lo que significó el primer DÍA DE LA MADRE... Proclamado por Julia Ward Howe en 1870 desde su experiencia de haber presenciado la Guerra Civil de Estados Unidos y luego la franco prusiana en Europa. Esta primera celebración del día de la madre era una invitación a todas las mujeres con el objetivo de encontrar medios para hacer posible la paz.
Nunca este día fue pensado con afán consumista o romántico. Hoy, cuando en muchas partes del mundo se celebran jornadas por la paz, me parece oportuno recordar las palabras de esta mujer:
Nunca este día fue pensado con afán consumista o romántico. Hoy, cuando en muchas partes del mundo se celebran jornadas por la paz, me parece oportuno recordar las palabras de esta mujer:
!Alzaos, pues, mujeres de hoy! !Alzaos, todas aquellas mujees que tengáis corazón, ya habéis sido bautizado con agua o con lágrimas!
Decid con firmeza: "No permitiremos que las cuestiones auténticamente significativas las decidan organismos insignificantes. No permitiremos que nuestros maridos vengan a nosotras con hedor de matanza en busca de caricias y de elogios. No dejaremos que nos arrebaten a nuestro shijos para hacerles olvidar todo lo que hemos conseguido enseñarles sobre la caridad, la compasión y la paciencia. Nosotras, mujeres de un país, sentiremos hacia las de otros países, demasiada ternura como para permitir que nuestros hijos sean adiestrados a fin de herir a los suyos".
Desde el seno de la Tierra devastada se alza una voz que se une a la nuestra, y que dice: "Desarmaos! !Desarmaos! La espada del asesinato no es la balanza de la justicia." La sangre no limpia nuestro deshonor, ni es idicio de posesion la violencia. Al igual que los hombres a menudo han abandonado el arado y el yunque para atender a la llamada de la guerra, que las mujeres dejen ahora, hasta donde sea posible, las tareas del hogar, y celebren con sinceridad un gran día de asesoramiento. Que se reúnan primero, como mujeres, con el propósito de llorar y rememorar a los muertos. Que luego se asesoren solemnemente unas a otras sobre los requisitos para que la gran familia humana pueda vivir en paz, y que cada una de ellas deje tras de sí la sagrada impronta, no del César, sino de Dios.
En nombre de todas las mujeres y de la humanidad, pido fervientemente que se organice un congreso de mujeres, sin exclusión de nacionalidad alguna, que se celebre en el ugar más conveniente y que sea desde el primer momento coherente con sus objetivos, a fin de promover la alianza de las distintas nacionalidades, la resolución amistosa de cuestiones internacionales, de servir a los grandes y generales intereses de la paz.
Julia Ward Howe, Boston 1870
Decid con firmeza: "No permitiremos que las cuestiones auténticamente significativas las decidan organismos insignificantes. No permitiremos que nuestros maridos vengan a nosotras con hedor de matanza en busca de caricias y de elogios. No dejaremos que nos arrebaten a nuestro shijos para hacerles olvidar todo lo que hemos conseguido enseñarles sobre la caridad, la compasión y la paciencia. Nosotras, mujeres de un país, sentiremos hacia las de otros países, demasiada ternura como para permitir que nuestros hijos sean adiestrados a fin de herir a los suyos".
Desde el seno de la Tierra devastada se alza una voz que se une a la nuestra, y que dice: "Desarmaos! !Desarmaos! La espada del asesinato no es la balanza de la justicia." La sangre no limpia nuestro deshonor, ni es idicio de posesion la violencia. Al igual que los hombres a menudo han abandonado el arado y el yunque para atender a la llamada de la guerra, que las mujeres dejen ahora, hasta donde sea posible, las tareas del hogar, y celebren con sinceridad un gran día de asesoramiento. Que se reúnan primero, como mujeres, con el propósito de llorar y rememorar a los muertos. Que luego se asesoren solemnemente unas a otras sobre los requisitos para que la gran familia humana pueda vivir en paz, y que cada una de ellas deje tras de sí la sagrada impronta, no del César, sino de Dios.
En nombre de todas las mujeres y de la humanidad, pido fervientemente que se organice un congreso de mujeres, sin exclusión de nacionalidad alguna, que se celebre en el ugar más conveniente y que sea desde el primer momento coherente con sus objetivos, a fin de promover la alianza de las distintas nacionalidades, la resolución amistosa de cuestiones internacionales, de servir a los grandes y generales intereses de la paz.
Julia Ward Howe, Boston 1870
Arise then...women of this day!Arise, all women who have hearts!Whether your baptism be of water or of tears!Say firmly:"We will not have questions answered by irrelevant agencies,Our husbands will not come to us, reeking with carnage, for caresses and applause.Our sons shall not be taken from us to unlearn all that we have been able to teach them of charity, mercy and patience. We, the women of one country, will be too tender of those of another country to allow our sons to be trained to injure theirs. "From the voice of a devastated Earth a voice goes up with our own. It says: "Disarm! Disarm! The sword of murder is not the balance of justice. "Blood does not wipe our dishonor, nor violence indicate possession. As men have often forsaken the plough and the anvil at the summons of war, let women now leave all that may be left of home for a great and earnest day of counsel. Let them meet first, as women, to bewail and commemorate the dead. Let them solemnly take counsel with each other as to the means whereby the great human family can live in peace... Each bearing after his own time the sacred impress, not of Caesar, but of God -In the name of womanhood and humanity, I earnestly ask that a general congress of women without limit of nationality, may be appointed and held at someplace deemed most convenient and the earliest period consistent with its objects, to promote the alliance of the different nationalities, the amicable settlement of international questions, the great and general interests of peace.
Julia Ward Howe, Boston 1870

No hay comentarios:
Publicar un comentario